El juego como herramienta terapéutica para niños

El valor del juego tiene una gran importancia en la infancia. Su atractivo para los niños convierte al juego en una herramienta educativa esencial para detectar algunas patologías que afectan al comportamiento infantil.

A través del juego, pueden trabajar distintas distinciones en el ámbito físico, cognitivo, social y afectivo del niño. Pero además, el juego es también un área de trabajo para que lograr que los niños mejoren en autonomía y consigan ganar en autoestima …

El juego es expresión y vehículo de las fantasías y conflictos de los niños, de ahí lo rápido que se puede acceder a su estado emocional a través de esta herramienta. Objetivos del juego:

1. Promueve el desarrollo emocional. El valor terapéutico de la comprensión del juego y el trabajo de elaboración de los conflictos hacen que sea una herramienta única en el abordaje psicológico de niños con problemas. Incluso trabajando con pequeños diagnosticados de autismo, que no juegan, la comprensión y verbalización de sus emociones producen logros sorprendentes. Hay algo en el método analítico que con su intimidad, privacidad y atención hace que en el encuentro dentro entre niño y terapeuta durante la sesión se puedan producir experiencias creativas que promuevan el desarrollo emocional.

2. Sirve de puente entre la fantasía y la realidad. Un juguete puede permitir al niño, durante la sesión, vencer sus miedos, sirviendo de puente entre la fantasía y la realidad. Un mismo juego puede incluso adquirir distintos significados de acuerdo a la situación en la que se encuentre el niño y el contexto y asociaciones de la sesión, pudiéndose incluso convertir un juego inhibitorio en un juego creativo con las intervenciones oportunas. Cuando el niño juega, crea y recrea como hace un artista con su mundo interno. Al jugar, se expresan las fantasías más internas e inconscientes y, por tanto, se pueden comprender y elaborar dentro durante la sesión terapéutica.

3. Permite elaborar los conflictos. La terapia a través del juego también permite abordarlos problemas de adaptación de algunos niños. Cuando los niños sufren algún trastorno que altera su equilibrio psíquico, éste se manifiesta ante todo en su juego. A través de la motivación del niño por el juego se pueden adquirirlos objetivos terapéuticos que se persiguen ya que, al jugar libremente, se pueden observar sus sensaciones, emociones y su relación con el entorno.

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